miércoles, 1 de abril de 2015

Hacia un consumo socialmente responsable


  • Líderes mundiales han advertido que "nuestro consumo de recursos es insostenible".
  • La facultad de revertir esta situación se encuentra -principalmente- en nuestras manos.
  • Sernac ha desarrollado lineamientos para promover la responsabilidad social en consumo (RS+C)

Un consumidor responsable es quien cubre sus necesidades de bienes o servicios siendo consciente de los efectos que estas adquisiciones provocan en las futuras generaciones y el entorno socio-ecológico.


En un entorno económico emergente, como lo es el caso del Chile actual, las personas tienden a modificar sus hábitos de consumo, dejando atrás aquellos destinados a satisfacer casi exclusivamente las necesidades fisiológicas y de seguridad, para dar paso a la adquisición de mayor estatus y comodidad.

Algunas veces estas metas de realización se basan en el crecimiento intelectual o espiritual personal y en el establecimiento de vínculos más estrechos con el entorno social, aunque en otras oportunidades  la satisfacción se relaciona con el consumo en sí, es decir, el consumo como fin, y no como un medio para la consecución de otros objetivos. Cuando esta conducta se generaliza en la población, se da paso a lo que conocemos como “sociedad de consumo”, muy propia de países desarrollados y en vías de serlo.

Esta modalidad de sociedad, ha contribuido a la explotación desmedida de los recursos con que dispone nuestro planeta, además de producir situaciones laborales injustas y de exclusión para aquellos que no se han asimilado a ella, hechos alertados por diversos líderes mundiales que han llamado urgentemente a replantear los hábitos de consumo a escala internacional. 

Una de estas personalidades, es el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, quien, en referencia a estos problemas, alertó que "el aire que respiramos, el agua que bebemos y la tierra en la que crecen nuestros alimentos son parte de un ecosistema sujeto cada vez a una mayor presión por el crecimiento poblacional. Nuestro consumo de recursos es insostenible".

Y ahora, ¿Quién podrá defendernos?


Según estimaciones del Banco Mundial, la población del planeta ascenderá a unos 8.000 millones hacia 2020, --lo que sumado al creciente número de países que dejarían la categoría de subdesarrollado para ese mismo año, no haría más que agudizar el sobreconsumo si no actuamos con prontitud.

Pero pese a lo catastrófico que –con obviedad- esta situación podría parecernos, la facultad de revertirla se encuentra esencialmente en manos de los propios consumidores. Somos nosotros quienes en nuestro día a día tenemos ante nuestros ojos cientos e incluso miles de opciones de compra antes confiar nuestra adquisición de bienes o servicios a algún oferente.

Nosotros, los consumidores, como el último eslabón en la cadena de valor, debemos manifestar nuestro apoyo o inconformidad con respecto a las políticas de las empresas y las circunstancias de elaboración de sus productos, estando al tanto de las condiciones laborales, de responsabilidad con el entorno y de las externalidades que genera un productor en la sociedad.
Es decir, tenemos el deber de informarnos para poder convertirnos en consumidores responsables. 

Por ejemplo: Si tienes conocimiento de que X empresa tiene entre sus prácticas frecuentes el despedir sus desechos a los caudales del río colindante a un lugar habitado, puedes optar por el producto de la empresa Y, siempre y cuando fuese elaborado bajo estándares éticos. 

De igual forma, la responsabilidad en consumo la podemos extrapolar a diversos ámbitos, como por ejemplo, al de las condiciones laborales en que se encuentran los trabajadores de alguna empresas, la sustentabilidad de los materiales con que fue elaborado el producto, el respeto por los derechos humanos y al ecosistema o bien si cuenta con certificaciones que respalden su buen actuar. 

Recuerda que al hacer valer tu poder de elección por un consumo responsable, ya sea penalizando o presionado a quien no se rige por tus parámetros o premiando con tu compra a quien se comporta de manera consciente, las empresas buscarán la fórmula de arreglar el problema con tal de retener a su clientela. 

Es una relación ganar-ganar.

Las cuatro erres del consumo responsable


Debes saber que tus decisiones en el mercado no son la única vía por la cual puedes convertirte en un consumidor responsable, sino que también puedes lograr esta meta aplicando estos cuatro principios en tu quehacer diario:

  1. Reducir: Reduzcamos nuestro impacto, reduciendo la adquisición de bienes o servicios que realmente no necesitamos o malgastamos.
  2. Reutilizar: Todos los materiales tienen más de una vida útil, ¡aprovéchalos!
  3. Reparar: No te deshagas de ello. Verifica primero si es posible mejorarlo antes de llevarlo al basurero.
  4. Reciclar: Rescatemos lo posible de una material que ya no se utiliza y utilicémoslo para crear uno nuevo… o donémoslo a quien le dé un buen uso.


El rol de Sernac


Desde 2014 nuestro servicio ha desarrollado lineamientos para promover la Responsabilidad Social en Materias de Consumo (RS+C), con el objetivo de promover las buenas prácticas en empresas, ONGs y ciudadanía, en materias de responsabilidad ligadas a los consumidores, a fin de aumentar la información, educación y protección de éstos, más allá de los mínimos establecidos por la ley.

A continuación los invitamos a revisar el documento que contiene los lineamientos sobre el tema propuestos por el Sernac:


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